Le contamos la historia de los dos, sin el engaño y aun así para mi papá fue difícil asimilarla; por primera vez, un hombre se atrevía a decirle cara a cara que amaba a su hija y que tenía una relación con ella y fue furo para el... pero era apenas la primera noticia dura que afrontaba sobre mi.
Pero ahora me tocaba a mí enfrentar a su familia. Desde que nos reconciliamos, yo jamás me volví a ver con ellos, pero ya no podía eludirlos más, no sabía como iban a tomar la noticia. Sé cuanto querían a doña Marcela y cuanto anhelaron que ellos se casaran.
Imaginé que iba a ser difícil que ellos aceptaran, especialmente la mamá. Parece que ya se había hecho a la idea de que doña Marcela no volvería. Ya había pasado varios días desde que ella y Patricia Fernández se fueron para siempre de Ecomoda...
No fue fácil convencer a Nicolás que lo mejor era que terminara con esa ilusión, él dice que entiende que es lo mejor, que no iba a ninguna parte con ella, y se prometió olvidarla; pero yo lo entiendo, una cosa es la razón, otra el anhelo, pero se que lo superará pronto... ya está dando indicios.
Tenía fe que saliera pronto de su depresión y que mejor que el universo de Ecomoda, donde aparecen cada rato rubias como las que lo desvelan.
A pesar de que doña Margarita se encargó de los preparativos... tuve que compartir mi trabajo con todo lo que implicaba casarme. Doña Margarita era muy exigente en cada detalle de la ceremonia y por supuesto en el vestido de novia.
...afortunadamente el estaba de acuerdo, porque yo igual estaba a punto de renunciar a un matrimonio pomposo, pero sabía que no sabía fácil decírselo a su familia, y citamos a sus padres de nuevo para comentarles la decisión.
Debo admitir que me molestó que hablaran en secreto, no sabía que era lo que pasaba y solo lo entendería hasta el día de mi matrimonio.
...espero que cuando él me vea, siga sintiendo que soy la mujer de sus sueños.
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