lunes, 1 de septiembre de 2025

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Al menos hay cosas gratas en la vida. Al menos hay alguien que me necesita.


De nuevo la vida me dice que el amor no es para mi, que es un sentimiento que tengo que enterrar. Nadie me va a dar la oportunidad de demostrar cuanto puedo amar.

El motor de mi vida tiene que ser el trabajo, es lo único que me puede salvar. Y trabajar para él, ser su sombra y su aliento, ése es el motivo de vivir.  

 

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Claudico ante el amor, hoy confirmé que no puedo ser amada por nadie. 

Los hombres, a las feas, no nos dan la oportunidad que nos conozcan, las mujeres les entran por los ojos. Una mujer bonita tiene el terreno ganado ante un hombre simplemente por ser bonita; él la escucha, la desea y soporta todo de ella, a las feas ni siquiera nos escuchan. 


Soy fea, pero afortunadamente a alguien no le importa, por el contrario, me necesita.

Y soy feliz, porque se que puedo estar a su lado por mucho tiempo así no reciba nada de él. Me dicen que él me cambiará la vida y que yo se la cambiaré a él. Tengo muchos deseos de saber como será... ojalá el tiempo pase rápido. 

 

 

 

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Él es un hombre maravilloso conmigo. Me lleva al club, me sube a su carro, me confiesa sus temores... como si yo no me muriera con cada uno de sus detalles. 

Me protege contra viento y marea, cree en mi, me suplica que no lo abandone, que permanezca a su lado, que me necesita. Un hombre como el que todo lo tiene... ¿necesita de una mujer como yo? 

 Pero yo no sé como decirle que también lo necesito, ¡que me muero si me deja!

Por eso me da miedo, porque él me necesita por trabajo... y yo por amor. 

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Siempre quiero serle fiel y siento como si lo estuviera traicionando. Sé que puedo hacer ese negocio sin remordimientos, pero me duele él, me duele su confianza, me duele la lucha que ha librado por mi, por llevarme hasta donde me ha llevado.

Me asciende, me hace tocar el cielo pero... también hay algo sagrado que me duele más: mi papá. Lo más amado en mi vida.

Me duele verlo mal, me duele su angustia y no lo soporto. Es injusto que después de luchar tanto por mi yo no pueda salvarlo ahora del remolino y tenga que dejar que se lo lleve la corriente. 

 

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No sé como puedo escribir ahora. Por primera vez en mi vida estoy ebria...pero necesito escribir.


Él está conmigo a toda hora, estoy a su lado todo el día y hasta el anochecer en la oficina... y cuando no estoy a su lado creo verlo en todas partes. Estoy delirando por el... no sé como vaya ser a partir de mañana. Dejaré de verlo durante dos semanas, será la primera vez que deje de verlo por tanto tiempo, no sé como soportar su ausencia porque creo que ya hay algo definitivo: amo al doctor Armando...

 Y tengo miedo.

 

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...y yo ruego para que funcione, para que don Armando salga adelante. 

 No quiero que él fracase, me dolería porque también me sentiría culpable de su fracaso y tengo miedo. Tengo miedo de lo que pudiera hacer, de la empresa que me pidió que armara a espaldas de su familia, del pagaré en blanco que me firmó. Me halaga que crea en mi, que me tenga tanta confianza, pero tengo miedo de lo que él me pida que haga por Ecomoda... es un hombre definitivamente extraño.


En estos momentos soy la mujer mas importante para él, más que su propia novia... pero a la vez, no existo como mujer, pasé una noche infernal encerrada en una oficina y no se acordó que yo estaba ahí, solo existo como empleada, no como mujer. 


Le escuche decir que está esperando a la mujer de su vida y no se ha dado cuenta de que esta ahí... a tan pocos metros de su escritorio. Pero no tengo las armas para demostrarle que soy esa mujer que él necesita, que él espera y creo que jamás lo sabrá. Solo un milagro haría que lo supiera y ya no creo en milagros y menos cuando está a tan poco tiempo de casarse. 

 

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Hoy tuve la noche mas rara y mas maravillosa de mi vida, estuve con don Armando y lo rescaté de un infierno. Nunca en su vida había dependido tanto de mi y lo tuve aquí en mi casa, tan cerca de este sitio donde tantas veces lo he soñado. 

Nunca creí que se me diera el milagro de compartir una noche con él, aunque fuera su peor noche...

Ojalá no sea la última noche. 


Tengo miedo de ese negocio en el que se metió don Armando... no sé, tengo un mal presentimiento, ojalá no sea mas que eso, un mal presentimiento... no soportaría que a don Armando le pase algo malo.  

 

 

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Esta noche tengo angustia por don Armando. Él me entregó su empresa porque confía en mi como nadie en el mundo y no quiero defraudarlo. 

Sé que debí decirle desde un principio de la existencia de Nicolás, porque temo una confusión horrible. Me angustia que crea que estoy haciendo cosas a escondidas suyas, me angustia que crea que Nicolás pueda hacer cosas indebidas con su plata y con su empresa... y también me angustia que crea que entre Nicolás y yo hay un romance. 

Habría dado la vida por explicarle todo, por decirle que usé el nombre de Nicolás como el amor de mi vida por encubrir su nombre, por no delatar el amor que yo siento por él, por don Armando. 

Habría dado todo por decirle que en realidad, él es el hombre de mis sueños.

 

 

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Hoy se me cumplió un sueño, el sueño mas anhelado y lejano de mi vida, se me cumplió una fantasía que pensé que solo iba a terminar con mi muerte.

Don Armando se me declaró... me dijo que estaba obsesionado por mí, que sentía celos de Nicolás... ¡y me besó!, ¡sí!, ¡me besó en la boca!.

Yo sentí que el mundo se me iba , pensé que era otra traición del deseo que siempre juega con mi imaginación, que siempre me hace aparecer a un don Armando enamorado de mí y que siempre se me esfuma. Pero este don Armando era real, él mismo me lo confirmó y pude cerciorarme de eso cuando acaricié su rostro. Era el don Armando de carne y hueso que está a mi lado todo el día, era el hombre severo e implacable del que me enamoré... fue un beso real.


Pero algo pasa dentro de mí, no siento la felicidad que debe sentir cualquier mujer que sueña con un hombre imposible y que se le hace realidad. No estoy saltando por mi habitación y pintando corazones por todas las paredes. Tengo miedo, no sé que es lo que ve en mí, que tengo yo para obsesionarlo, para atraerlo, para que le haya provocado besarme. 

Él es un hombre importante, de apellidos, de tradición. Él es un hombre codiciado por las mujeres mas bellas y lo peor... está comprometido con doña Marcela. 

Se va a casar, no puede existir nada entre él y yo, no soy la mujer para él. Yo no lo podría hacer feliz. Temo pensar que todo esto fue un accidente.

Él estaba ebrio, deprimido, estresado, a lo mejor no sabía bien de lo que estaba hablando ni lo que estaba haciendo. Y si fue así... habré cometido el peor error de mi vida, porque cuando amanezca recordará que nos besamos, que se besó con su asistente fea, la que tiene depositada en ese hueco oscuro y que desde allí delira por el las veinticuatro horas del día. 


Tengo miedo de que cuando amanezca, los dos veamos los desastres de ese beso, porque yo no sabré como mirarlo a la cara, y el se va a sentir incómodo conmigo... tal vez ese beso sea mi muerte porque talvez signifique que tenga que alejarme de él. Tal vez el quiera borrar todo esto que sé que será un manchón turbio en su vida, producto de una noche de tragos y quizá quiera limpiarlo desenterrándome de su vida.

 Tengo miedo del amanecer.

 

 

 

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No sé si estoy a las puertas del cielo o del infierno... pero hoy don Armando me confirmó que es real lo que siente por mí. Me despejó la duda de que todo se tratara de una noche de tragos.

Me dijo que había descubierto una belleza particular en mí, dijo que parecía un ángel, que le encantaba mi fragilidad. ¡Dios mío!, ¡encontró cosas en mí que jamás soñé que un hombre descubriera en mí! ¡y menos un hombre como él!

Siento tocar el cielo con las manos, pero también siento que puedo caer en el infierno. Igual el debe seguir su relación con doña Marcela, cuando menos hasta que aclaremos que es lo que sentimos el uno por el otro. Y no me afecta. Sé que no la ama. Pero también se que me esperan días duros para afrontar. El temor a ser descubiertos y la permanente sensación de que me convertiría en "la amante" de don Armando.


Yo sé que de cualquier modo, no esta bien meterme con un hombre comprometido, no quisiera ni pensar en lo que me haría mi papá si lo supiera. Pero no puedo negarme a una oportunidad tan importante y tan única que me brinda la vida. 

No puedo negarme a vivir el sueño que él me ofrece, si no lo acepto ¿Cuándo podré vivir algo así?, ¿Cuándo aparecerá otro don Armando en mi vida que me haga soñar? y no me interesa que existan otros don Armando... ¡lo amo a él y solo quiero estar con él! Y el no ama a nadie.

 A lo mejor soy yo la llamada a ocupar el vacío de su corazón, así lo pude sentir con sus besos. Porque hoy me besó, me besó dos veces.


Y me regaló la luna y la noche. Pero algo se me quedó atravesado cuando me preguntó que sentía yo por el. Mi timidez fue superior, no fui capaz de confesarle que lo amo desde hace mucho tiempo; que todo de él me seduce: su voz, su loción, su mirada... No fui capaz de hablarle de mis sueños donde siempre aparece él, mientras que él me habló de todo lo que yo le inspiraba. Me acepta tal como soy, ¡me dijo que yo le parecía bella! ¡aún no lo puedo creer!


Lo que mas temo de todo esto es volver a tener otra decepción amorosa. No la soportaría. No soportaría volver a sufrir ese infierno del despecho, del desengaño, del dolor... Dios quiera que no tenga que repetirlo con don Armando. Pero tengo fe en que no se repita, porque se que don Armando es un gran hombre.

Dejo mi corazón en sus manos porque creo en él.  

 

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No sé que imagen tiene él exactamente de Nicolás, pero no deja de celarme y eso me hace sentirme tan orgullosa, tan de él. 

Nunca un hombre me había celado y eso también me hace sentir una mujer segura. Tantas cosas que habían despreciado en mí que ahora son alabadas por él. Sus detalles, su chocolatina, la tarjeta que me dejó clandestinamente en la oficina.

¡Quien iba a creer que don Armando fuera detallista!

Esta noche, que fue una de las mas bellas de mi vida, estaba preocupado por el sitio. Consideró que no era para mí, pero yo entiendo que debemos ir a sitios donde no lo reconozcan. 

Claro que vivimos otro peligro, puede que esos sitios no sean frecuentados por sus amigos, pero si por esta otra gran parte de su vida que son los empleados de Ecomoda. 


Hoy nos cruzamos en ese sitio con Aura María y su tinieblo. Aura María se veía muy encaprichada con él y por eso mismo sufro por Freddy, Aura María no ha querido decirle la verdad, no ha querido desilusionarlo. Y sufro por Freddy, porque no quisiera estar en su pellejo... que el ser que uno ama, ame a otra persona y uno no lo sepa. Sin embargo estoy feliz, porque don Armando ha sido muy claro conmigo a su relación con doña Marcela. 

Y lo de ésta noche, lo que mas me conmovió, lo que más segura me hizo sentir de él fue su actitud con ella. Se está jugando la vida por mi. 

Sé mas que nadie el sacrificio que le implica a don Armando, pelear con ella, escapársele y ésta vez lo hizo por mi. La rechazó, la sacó de un coctel, la mandó a dormir sola y fuera de eso, se está cuestionando porque vive con ella. No puedo creer que yo pueda ganarle la batalla a una mujer como ella. No digo la guerra si no una batalla, porque no sé si al final de todo esto gane la guerra o salga derrotada. 


No sé para donde va todo esto. Tal vez es demasiado prematuro adivinarlo, pero me estoy ilusionando y eso me da miedo, pero tampoco me quiero negar el privilegio de vivirlo porque es lo mas bello que he vivido y que soñé con tener en toda mi vida.  

 

 

 

 

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Estoy consciente que debo admitir su romance con doña Marcela, sé que no la ama y entiendo que debe estar con ella. Y me someto a los horarios de don Armando, al tiempo que él pueda darme, a la discreción que me pida. Ya me demostró como jamás creí lo que siente por mi, su realidad supera mis sueños y a pesar de que el me quiere tal y como soy y me defiende... sé que debo cambiar. 


Y debo cambiar para él, me nace cambiar por él. No puedo permitir que él se mate todas las noches con cualquier tipo que me grite "fea" o con la gente que se burle de mí, no quiero incomodarlo. Y a partir de mañana seré otra mujer, voy a cambiar para él y espero ya no ser la Betty de siempre... "Betty, la fea".

 

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Hoy fracasé en mi intento por ser una mujer distinta, me equivoqué en el cambio de mi apariencia. Aunque nadie quiso decírmelo, se que fue un desastre. 

Afortunadamente, don Armando quiere que vuelva a ser la misma de antes, la misma de la que él se enamoró y eso me causa mucha inquietud. ¿Será que el siente por mi algo mas allá de la admiración que dice tenerme? ¿En qué consiste su obsesión? ¿Será que me desea?

Sé que sería soñar demasiado. Él tiene a muchas mujeres como doña Marcela, como las modelos. 

¿Sentirá algún deseo por mi? según Aura María, si él me quiere, si está conmigo, también debe sentir que me desea. Es algo natural en una pareja que se atrae, que se ama. 

Pero yo no siento que don Armando tenga esas ansias por mi y me queda imposible averiguarlo. Don Armando es mi amor, pero al mismo tiempo no puedo evitar verlo distante, como si aún no me perteneciera del todo y más ahora que acordamos por seguridad vernos más esporádicamente. Eso será muy difícil para mi no solo porque lo quiero, sino porque también lo deseo, quiero estar a su lado todo el tiempo. Quiero acariciarlo, darle besos, porque a veces cuando estoy a su lado siento que pierdo el control, que puedo llegar a cometer una locura con él. Aura María dice que si el hombre no toma la iniciativa entonces una debe tomarla, pero yo me siento incapaz de explorar, de indagar, de buscarlo. Por un lado no tengo experiencia en eso y por otra parte no tengo el temperamento ni la audacia para hacerlo. 

 

 

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¡Ésta noche fui suya! ¡Completamente suya! y fue la noche mas bella de toda mi vida. 

Al fin el amor me muestra una faceta hermosa, una faceta sincera, lejos de los desastres que me dejó la primera experiencia. Fui suya y el fue mío. 

Al principio el tuvo dudas y estuvo renuente a estar conmigo, yo me angustié, pensé que no me deseaba, pero me lo aclaró todo con palabras. Porque me dijo por primera vez que me ama y me lo confirmó con hechos. Allá en la oscuridad de esa habitación confirmé y sentí que de verdad me ama.  

 

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La pesadilla del día al escuchar que se iba a casar con doña Marcela se convirtió de un momento a otro en la confirmación de algo maravilloso. Me dijo que iba a cancelar su matrimonio por mí, es una propuesta loca pero tiene que cancelarlo a última hora y yo entiendo que debe ser así. 


Durante el día tuve la angustia de que lo iba a perder, no iba a aceptar que él se casara y siguiéramos manteniendo nuestro romance. Pero ya en la noche, cuando me contó sus planes la vida me volvió al cuerpo. No tengo que dejarlo, no va a terminar nuestro amor. Al contrario, pronto lo confirmaremos ante la gente.

Y si bien no he podido con el remordimiento de que cancele su matrimonio con doña Marcela, tengo la certeza de dos cosas. No tengo porque tener remordimientos con ella. Desde que entré a Ecomoda ha sido mi mayor enemiga, siempre ha soñado con hacerme despedir y en ningún momento ha cesado sus ataques y sus ofensas contra mi. Pero mas allá de eso, no me siento culpable de que don Armando le cancele el matrimonio porque yo sé que más que cancelarlo por mi lo hace por él. Sabe que firmaría una condena porque sabe que jamás sería feliz con doña Marcela. 

Y es tanta mi seguridad de los sentimientos de don Armando hacia ella que no sufro de celos cuando se que están los dos, cuando se que pasa las noches a su lado. 

Yo tengo la sensación de que pude dejar en el, una huella después de que hicimos el amor y no creo que doña Marcela lo pueda borrar. 

Más que por ella, temo mas por las otras, las que están al acecho, las que debilitan a don Armando.  

 

 

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Hoy hicimos el amor de nuevo y fue mucho mas bello que la primera vez, nació mas de el que de mi y eso me tiene feliz. 

Quería demostrarme que yo era la mujer mas importante, la que ama. Me demostró que yo estoy por encima de todas las mujeres, de las mas bellas. Se afanó por demostrarme que soy mas que Adriana Arboleda y que cualquier modelo. Hoy lo sentí mas cerca, lo sentí mas mío, fue mas afectivo, mas entregado. 

Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. Él me pidió que se lo contara y así lo hice; su reacción fue muy bella. Estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí. Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia y fue fraternal, me abrazó varias veces. 


¡Dios mío, gracias por ponerlo en mi camino!

Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada. 

Gracias por devolverme la fe. 

Por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas. 

 

 

 

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La que escribe hoy este diario, es un compendio de varios pedazos de lo que fue una mujer. Hoy entiendo que mi vida, no es mas que un ciclo donde la tragedia se me repite de una manera cada vez mas cruel, es como si no hubiera aprendido de mis dolores... de mis muertes pasadas.

Ya no tengo alientos para resucitar... no vale la pena. Y no solo porque el hombre de mis sueños se convirtió nuevamente en mi verdugo y me condenó otra vez a la soledad y al dolor. Y no es solamente por la historia de Miguel y su apuesta, ni la de don Armando y sus engaños para mantener una empresa, es la historia que se me repite desde que nací. 


Fue una infancia dura, pero aliviada por el amor de mi papa y mi mamá y siempre guardé la esperanza de que al crecer las cosas iban a cambiar. Pero las cosas jamás cambiaron, seguí siendo la fea de siempre, la marginada. 


Las cosas nunca cambiaron, ni en la universidad, ni en el trabajo y menos en la vida afectiva. Todo el mundo es igual, hasta los hombres que parecen sacados de un sueño.


Con que deseo se puede despertar, con que ánimos se puede iniciar un día si no es para esperar que el destino le demuestre a bofetones que cada vez que se se sueña es para despertar en un infierno. 

Nicolás me dice que tengo a don Armando, a su empresa y a su familia en mis manos; que puedo hacerlo pagar por todo el dolor que me ha ocasionado, quitarle su empresa sería una venganza justa. Quisiera huir pero no puedo... tengo que enfrentar esto. 

Espero que mañana surja algo que me de claridad, que me de una luz sobre el rumbo que debo tomar. Tengo la ilusión que al despertar, todo esto haya sido una pesadilla. 

 

 

 

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No sé como saqué fuerzas hoy para rechazarlo. Por mas de que estoy consciente del asco que siente por mi, de la repulsión que le genero, del asco que le producen mis besos, de la misión que esta cumpliendo por mantener su empresa, me duele tener que rechazarlo.

Sabía que iba a destinarme esta noche, sabía que me iba a proponer que hiciéramos el amor de nuevo y eso mi cuerpo y mi piel lo necesitan. Hay una disputa entre mi cerebro y mi corazón. mi cerebro esta consciente de que él me utiliza, que este amor debe morir. Pero mi corazón no entiende y necesita de él. Solo pido al cielo que me de fuerzas para no caer, para seguir a su lado sin que el corazón le gane a la razón, no será por mucho tiempo porque tarde o temprano tendré que irme de su lado. 

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Sé del desconcierto de don Armando, sé lo que debe estar padeciendo por su empresa, sé de cuanto necesita de una explicación, que le aclare que es lo que está pasando conmigo. Pero yo no soy la que debe de dar las explicaciones. Él es el que debe buscarlas y por eso no me siento mal por lo que estoy haciendo, me siento mal por lo que estoy sintiendo. 

No sé de donde saqué fuerzas para rechazarlo, para no caer en la tentación de estar con él a pesar del engaño, para no caer ante sus pies cuando me mira, cuando me habla. Aún estoy muy débil y eso me hiere porque se que mientras me desvanezco por él, él apenas sufre por su empresa y no por mi indiferencia y menos por mi ausencia. 

No quiero estar aquí ese día, no soportaría verlo frente al altar con ella, ese día habrá terminado todo para mi. Espero ya no sentir nada por él para entonces, aunque no lo creo. Tal vez nunca me saque de dentro a don Armando, ojalá alguna vez mi corazón entienda que nunca fue y no será jamás para mi. Como dijo Nicolás, la única forma de que don Armando se fijaría y se enamoraría de una mujer tan fea como yo, sería con brujería y yo jamás recurriría a algo así para tener a un hombre a mi lado, prefiero morir soltera. 


Por lo pronto, el tendrá que sufrir la pesadilla de tenerme a su lado.  

 

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No sé porque escuché a Nicolás, no sé porque le hice caso, pero fue un desastre el momento. Yo quería presionarlo, incomodarlo, llevándome a un sitio que el frecuentara. Quería que padeciera, que la gente lo viera con una mujer fea, que padeciera sus propias burlas y sus desprecios. Pero la segunda parte fue un desastre.


No debí coquetearle para hacerlo sufrir en público, no puedo arriesgarme a sus juegos, porque aún por encima de los desastres, por encima de que me pulverizó la vida, aún lo amo. Su sola proximidad me agita el corazón, el solo contacto con su piel me envía el mensaje a todas partes de mi cuerpo que él aun sigue vivo dentro de mi, que lo necesito, que lo amo.

Estuve a punto de caer y eso no me lo perdono. El deseo y el amor irracional le ganaron a la dignidad, no me perdono que haya flaqueado ante sus besos y sus caricias cuando tengo la certeza de la repugnancia que le genero, del asco que le producen mis besos. 


A esta hora debe estar acostado a lado de doña Marcela, ya debió bañarse, ya debió quitarse todo lo que mi contacto le produjo mientras que yo me quedo sumergida en el estrago de sus caricias sin podérmelas quitar de la piel. Yo me quedo con su olor, con su aliento, con la sensación de sus besos.

Sé que debe estar sufriendo por su empresa como sufro yo por su engaño, sé cuanto está sufriendo por la presencia de Nicolás, el temor que tanto le produce y que tanto disfraza bajo la excusa de los celos. Pero el se lo ha buscado, no soporto la desconfianza que le tiene y que nos lanzó a esta tragedia y menos soporto el desprecio que le tiene, como si Nicolás fuera inferior a él, como si no pudiera acceder a otras cosas. 

Mientras él no me hable, mientras el no me enfrente y me pida perdón, Nicolás seguirá siendo el fantasma que lo mortifica... tal y como él lo creo, en eso no voy a desistir. En lo que si debo desistir es en volver a acercarme a él. 


Esta noche aprendí que me falta demasiado para que mi piel y mi corazón lo rechacen y lo odien... estoy muy débil. Tengo que mantenerlo a una distancia que no me inquiete, por lo menos hasta que pueda irme definitivamente de su lado... espero que sea muy pronto. 

 

 

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Entendí que Nicolás también tiene el derecho de soñar, así sea tan pasajero como el sueño que yo viví con don Armando. Pero con la diferencia de que él está consciente de lo que hace y confío en su palabra porque necesito confiar en alguien, lo que viene en mi vida no será fácil y necesito a mi aliado de siempre. 

Ahora mas que nunca estoy segura de que debo alejarme de don Armando, él no quiere desistir del juego y yo no podré sostenerlo por mucho tiempo más. Su persistencia me debilita, sus besos me ponen al borde del abismo... y ahora sus palabras; parece todo tan sincero.

Parecía tan sincero, tan honesto, tan atormentado cuando me dijo que no había vuelto a hacer el amor con doña Marcela, que de no conocerlo, de no haberlos visto prácticamente devorándose en la oficina, habría caído de nuevo en sus brazos. 

Solo le pido al cielo que me siga manteniendo fuerte, siento que puedo estar llegando al otro lado del túnel donde pueda ver la luz.  

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Esta noche terminó todo. Terminaron las ilusiones, los besos, los sueños y también las pesadillas. Esta noche la Beatriz Pinzón Solano que se enamoró de Armando Mendoza se despidió de él. Y si, volví a caer ante la tentación de sus besos, no soporté vero tan débil y estaba consciente que sus palabras y sus besos solo buscaban que yo accediera a salvarlo. Y caí a conciencia porque sabía que sería el último beso, la última caricia, la última vez que tendría la oportunidad de cumplir con lo que pedía mi cuerpo y mi corazón. 

Habría preferido que en la junta de mañana, toda la situación de Ecomoda quedara clara, quería mostrar el informe real. No hacerlo, seguir ocultando esta situación, dejar a Ecomoda con un balance falso me hace sentir mal, pero ya es problema de don Armando. 


Yo me iré a olvidarme de todo; de la empresa, de lo que vivimos los dos, de su engaño. Trataré de sacármelo y me iré a donde no tenga noticias de él ni de su matrimonio, porque le quedará el camino libre para casarse en paz.  

 



 

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Fue demoledor para mí saber que don Armando volvió con ella, yo creí que estaba preparada para recibir esa noticia, porque de algún modo la suponía. Era lógico que don Armando después del desastre de la carta pusiera todo su empeño en recuperar a doña Marcela. Sí, lo suponía. Era la lógica... pero el cerebro jamás puede contra el corazón, porque el corazón es irracional y el mío en este caso no tiene dignidad. 

Esta noche latió como hacia mucho tiempo no lo hacía; con su sola mirada, con su sola voz... me sentí tan débil. Mi corazón no quiere aceptar la lógica de mi desastre, es como si fuera inmune a todo lo que don Armando me hizo... es un traidor que sigue latiendo cuando lo ve y que no tiene la facultad de distinguir a otro traidor cuando lo tiene enfrente.

Sé que tengo que ser fuerte, como dice mi mamá, serán seis meses infernales. Tengo que estar lejos de él y también quiero cumplirle a ella, porque también es una forma de cumplirme a mi dignidad. Solo ruego porque él desista de sus palabras, de su mirada, me hacen mucho daño. 


Ruego porque el entienda que por encima de todas las cosas sepulté hace mucho tiempo la posibilidad de tener algo con él.  

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Ésta noche el escenario en el que escribo mi diario es diferente. No lo puedo dejar en mi casa, así que ahora tengo que escribir aquí en la oficina; en el ambiente que fue de él, que fue el mío, el nuestro. Pero es un ambiente triste y mas hoy cuando me demostró una vez más que lo que vivimos, que lo que él sintió y dio por mi no era mas que basura.

A esta hora todos los recuerdos y detalles que fueron mi vida reposan en el sitio en el que deben reposar: en el basurero. Igual yo debo de seguir adelante en mi empeño de sepultar mi historia y le voy a dar la sepultura que se merece; muchos metros bajo tierra, sin una tumba, sin epitafios ni nombres para que nadie la conozca, para que desaparezca en las entrañas y yo no tenga la oportunidad de ir a ponerle flores ni de ir a llorarle. 

 

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Un mes sin él...

¿Por qué me duele pensar que no volveré a verlo en un mes si tengo claro que todo esto se trata de que no debo volver a verlo de por vida. 

Sé que esta pasando por un momento muy oscuro de su vida, y no es solamente porque las cartas me lo hayan dicho, lo sé y lo siento. Esta noche lo sentí muy angustiado, ya no sabe como manejarme y sé el conflicto que le debe estar causando en su relación con doña Marcela... creo que es mejor para los tres que se vaya.

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Hoy empieza un nuevo día para mí en Ecomoda, el primero de treina días sin él, espero que cada día que pase se vayan desvaneciendo los deseos de verlo. Solo ruego que para cuando el regrese las cosas hayan cambiado y yo no sienta su ausencia y que el desista de tratar de convencerme de que me ama. 

Deseo que cuando vuelva a verlo lo vea como algo que pasó y que murió... y que no me inquiete mas su cercanía.  

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Si, estoy que me muero por verlo así tenga claro que es una causa perdida. Me inquita saber si va a cumplir la sentencia que me gritó la última noche de cambiar para siempre conmigo, de llegar convertido en un hombre diferente. 

Tengo ansiedad, un cosquilleo permanente en el estómago al saber que pronto lo veré y también tengo ansiedad por saber como va a resolver su vida cuando regrese de su viaje.  

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Que noche mas larga y tan llena de incertidumbre. No sé donde lo sorprendió el amanecer, no se si fue al lado de Alejandra Zing o si terminó al lado de doña Marcela. Preferiría lo último, porque al menos eso haría parte de su rutina amorosa... porque si estuvo alado de Alejandra será el indicio claro de que la vida de don Armando, tomó un nuevo rumbo que definitivamente lo alejará de mi. Y me duele, aunque se que no debo guardar ninguna esperanza. Pero es que él con su actitud me remueve mas ese cúmulo de ilusiones que quiero mantener dormidas.


Indiscutiblemente el Armando Mendoza que llegó es otro hombre, un hombre que me desconcierta aún mas que el que se fue. Es otro hombre con doña Marcela y es otro hombre conmigo... anoche doña Marcela me dio a entender que las dos habíamos perdido algo. Pero en realidad siento que perdió mas ella que yo, porque el estuvo tan extrañamente cercano a mi; con su voz de aliento, con su aplauso, con su motivación, reconociendo mis méritos...

En algún momento me confundí, llegué a pensar que él sentía algo por mi, pero no puedo equivocarme. Ese hombre afectivo, ese hombre que a veces parece irradiar algo por mi es el mismo que me destruyó, es el mismo que puede estar disfrazado de ternura y mantener oculto el puñal. 

Quisiera estar lejos de aquí y no saber que esta pasando en la vida de él, no caer en la tentación de saber que será de sus noches, de esa vida paralela que lleva y que tanto conocí...

...es la primera noche desde que lo conozco, que don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera. Es la primera vez que está libre de las ataduras de doña Marcela. Imagino que habrá regresado a su apartamento, que a lo mejor está con... con ella; sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y desde luego que yo no estoy ahí... y no lo estaré.  

 

 

 

PÁGINA 29

 

Anoche apenas dormí unas horas y me regresé a la oficina. 

No puedo seguir mi vida así, yo tenía claro que si regresaba a Ecomoda, sería muy duro para mi ver la relación de doña Marcela y de don Armando, pero de algún modo me tranquilizaba saber que ya estaba acostumbrada a eso y que no me afectaría. 


Pero hoy tengo una certeza: no soportaría ver a don Armando rehacer su vida con otra mujer; sería demasiado doloroso para mí y es claro que si eso pasa, tendré que irme de Ecomoda... 

 

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Le contamos la historia de los dos, sin el engaño y aun así para mi papá fue difícil asimilarla; por primera vez, un hombre se atrevía a decirle cara a cara que amaba a su hija y que tenía una relación con ella y fue furo para el... pero era apenas la primera noticia dura que afrontaba sobre mi.


Pero ahora me tocaba a mí enfrentar a su familia. Desde que nos reconciliamos, yo jamás me volví a ver con ellos, pero ya no podía eludirlos más, no sabía como iban a tomar la noticia. Sé cuanto querían a doña Marcela y cuanto anhelaron que ellos se casaran. 

Imaginé que iba a ser difícil que ellos aceptaran, especialmente la mamá. Parece que ya se había hecho a la idea de que doña Marcela no volvería. Ya había pasado varios días desde que ella y Patricia Fernández se fueron para siempre de Ecomoda...


No fue fácil convencer a Nicolás que lo mejor era que terminara con esa ilusión, él dice que entiende que es lo mejor, que no iba a ninguna parte con ella, y se prometió olvidarla; pero yo lo entiendo, una cosa es la razón, otra el anhelo, pero se que lo superará pronto... ya está dando indicios.

Tenía fe que saliera pronto de su depresión y que mejor que el universo de Ecomoda, donde aparecen cada rato rubias como las que lo desvelan.  


A pesar de que doña Margarita se encargó de los preparativos... tuve que compartir mi trabajo con todo lo que implicaba casarme. Doña Margarita era muy exigente en cada detalle de la ceremonia y por supuesto en el vestido de novia. 


...afortunadamente el estaba de acuerdo, porque yo igual estaba a punto de renunciar a un matrimonio pomposo, pero sabía que no sabía fácil decírselo a su familia, y citamos a sus padres de nuevo para comentarles la decisión. 

Debo admitir que me molestó que hablaran en secreto, no sabía que era lo que pasaba y solo lo entendería hasta el día de mi matrimonio.


...espero que cuando él me vea, siga sintiendo que soy la mujer de sus sueños. 

 

 

 

 

 

 


YO SOY BETTY, LA FEA. LÍNEA DE TIEMPO

  Yo soy Betty, la fea.  Línea de tiempo (aproximada) de los hechos en base a las fechas mencionadas en la telenovela y al diario de Betty. ...