Esta noche terminó todo. Terminaron las ilusiones, los besos, los sueños y también las pesadillas. Esta noche la Beatriz Pinzón Solano que se enamoró de Armando Mendoza se despidió de él. Y si, volví a caer ante la tentación de sus besos, no soporté vero tan débil y estaba consciente que sus palabras y sus besos solo buscaban que yo accediera a salvarlo. Y caí a conciencia porque sabía que sería el último beso, la última caricia, la última vez que tendría la oportunidad de cumplir con lo que pedía mi cuerpo y mi corazón.
Habría preferido que en la junta de mañana, toda la situación de Ecomoda quedara clara, quería mostrar el informe real. No hacerlo, seguir ocultando esta situación, dejar a Ecomoda con un balance falso me hace sentir mal, pero ya es problema de don Armando.
Yo me iré a olvidarme de todo; de la empresa, de lo que vivimos los dos, de su engaño. Trataré de sacármelo y me iré a donde no tenga noticias de él ni de su matrimonio, porque le quedará el camino libre para casarse en paz.
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