Ésta noche el escenario en el que escribo mi diario es diferente. No lo puedo dejar en mi casa, así que ahora tengo que escribir aquí en la oficina; en el ambiente que fue de él, que fue el mío, el nuestro. Pero es un ambiente triste y mas hoy cuando me demostró una vez más que lo que vivimos, que lo que él sintió y dio por mi no era mas que basura.
A esta hora todos los recuerdos y detalles que fueron mi vida reposan en el sitio en el que deben reposar: en el basurero. Igual yo debo de seguir adelante en mi empeño de sepultar mi historia y le voy a dar la sepultura que se merece; muchos metros bajo tierra, sin una tumba, sin epitafios ni nombres para que nadie la conozca, para que desaparezca en las entrañas y yo no tenga la oportunidad de ir a ponerle flores ni de ir a llorarle.
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