Que noche mas larga y tan llena de incertidumbre. No sé donde lo sorprendió el amanecer, no se si fue al lado de Alejandra Zing o si terminó al lado de doña Marcela. Preferiría lo último, porque al menos eso haría parte de su rutina amorosa... porque si estuvo alado de Alejandra será el indicio claro de que la vida de don Armando, tomó un nuevo rumbo que definitivamente lo alejará de mi. Y me duele, aunque se que no debo guardar ninguna esperanza. Pero es que él con su actitud me remueve mas ese cúmulo de ilusiones que quiero mantener dormidas.
Indiscutiblemente el Armando Mendoza que llegó es otro hombre, un hombre que me desconcierta aún mas que el que se fue. Es otro hombre con doña Marcela y es otro hombre conmigo... anoche doña Marcela me dio a entender que las dos habíamos perdido algo. Pero en realidad siento que perdió mas ella que yo, porque el estuvo tan extrañamente cercano a mi; con su voz de aliento, con su aplauso, con su motivación, reconociendo mis méritos...
En algún momento me confundí, llegué a pensar que él sentía algo por mi, pero no puedo equivocarme. Ese hombre afectivo, ese hombre que a veces parece irradiar algo por mi es el mismo que me destruyó, es el mismo que puede estar disfrazado de ternura y mantener oculto el puñal.
Quisiera estar lejos de aquí y no saber que esta pasando en la vida de él, no caer en la tentación de saber que será de sus noches, de esa vida paralela que lleva y que tanto conocí...
...es la primera noche desde que lo conozco, que don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera. Es la primera vez que está libre de las ataduras de doña Marcela. Imagino que habrá regresado a su apartamento, que a lo mejor está con... con ella; sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y desde luego que yo no estoy ahí... y no lo estaré.
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