Siempre quiero serle fiel y siento como si lo estuviera traicionando. Sé que puedo hacer ese negocio sin remordimientos, pero me duele él, me duele su confianza, me duele la lucha que ha librado por mi, por llevarme hasta donde me ha llevado.
Me asciende, me hace tocar el cielo pero... también hay algo sagrado que me duele más: mi papá. Lo más amado en mi vida.
Me duele verlo mal, me duele su angustia y no lo soporto. Es injusto que después de luchar tanto por mi yo no pueda salvarlo ahora del remolino y tenga que dejar que se lo lleve la corriente.
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